¿SE INVERTIRÁ LA RIC EN INCREMENTAR EL EMPLEO EN CANARIAS?

Es ampliamente conocido que el incentivo fiscal de la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) consiste en esencia en que, con determinadas condiciones, los empresarios canarios pagan menos impuestos siempre que reserven una parte de sus beneficios para realizar inversiones en nuestro archipiélago. Es de suponer que estas inversiones debieran producir de manera indirecta o inducida una generación de empleo, pero no tiene por qué ser así necesariamente.

Sobre esta interesante materia, Miguel Ángel Herrero Hernández, miembro, en excedencia, del Cuerpo Superior de Administración de la Comunidad Autónoma de Canarias, analiza que” es menos conocido que la RIC puede también materializarse de manera directa en creación de puestos de trabajo. En otras palabras: con los beneficios reservados, sobre los que no ha pagado impuestos, el empresario canario puede pagar directamentelas nóminas de sus trabajadores cuando se produzca un incremento de su plantilla. Por supuesto, siempre que se cumplan ciertas condicione s. Ya desde 2007 la normativa permitía, y sigue hoy permitiendo, materializar la RIC en el empleo generado directamente por determinadas inversiones. La gran novedad de la reforma de la normativa de la RIC en 2015 es que también puede materializarse la RIC en la creación de empleo sin causa concreta o empleo de funcionamiento. Por ejemplo, puede invertirse la RIC en un incremento de plantilla que venga dado por la mejora del entorno económico. Esta novedad es muy oportuna en un momento como este, en el que parece que se atisba una incipiente recuperación económica, teniendo en cuenta que la nueva normativa de la RIC estará vigente previsiblemente al menos hasta 2020”.

Y el técnico consultado, asimismo profesor de Incentivos Fiscales de Canarias en el Experto en Asesoría Fiscal de la ULPGC, se interroga ¿Cómo funciona esta inversión de la RIC en empleo? Y contesta: “por supuesto hay que partir de que se dota la RIC, esto es, que se reserva para este fin una parte de los beneficios obtenidos en el ejercicio, aunque es importante apuntar que sólo se puede invertir en empleo de funcionamientocuando la RIC derive de beneficios generados a partir de 1 de enero de 2015. Del importe que se dote a la RIC en cada ejercicio, la mitad como máximo puede emplearse en el pago de las nóminas y cotizaciones sociales de dos años correspondientes a los empleos que se generen anualmente, también a partir de 1 de enero de 2015, con un máximo de 36.000 € anuales por trabajador. Vamos a poner un ejemplo. Supongamos que el dueño de un restaurante de La Laguna, empresario individual, ha dotado RIC con sus beneficios de 2015 por importe de 80.000 €. De este importe podrá invertir en incrementos de plantilla hasta 40.000 € hasta fin de 2018. Supongamos que sobre una plantilla de 6 trabajadores a jornada completa ha contratado una persona más, de manera que la plantilla media de 2016 ha sido de 7 personas. Si el coste salarial anual medio en el restaurante es, pongamos, de 20.000 € por persona y año (sumando salarios y seguros sociales a cargo de la empresa), el importe de la materialización de RIC en ese puesto de trabajo podrá ser de 40.000 €, esto es, dos años de coste salarial. Es decir, con la mera contratación de una persona en 2016 puede materializar la mitad de la RIC de 2015, por un importe de 40.000 €, consignándolo así en la declaración del IRPF que se presenta en junio de 2017 y en el libro-registro de bienes de inversión. Ahora bien, la contrapartida está en que el empresario deberá mantener el nivel de empleo de 2016 (7 trabajadores) durante un plazo de tres años, esto es, hasta 31 de diciembre de 2019. Para las empresas que hayan facturado en el año anterior más de diez millones de euros, el plazo de mantenimiento del empleo creado es de cinco años”.

Miguel Ángel Herrero Hernández, galardonado en el año  2006 con el Premio “Arístides Ferrer” , instituido por el Ilustre Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Tenerife (Cotime), termina  diciéndonos que “de esta manera  surge  el gran problema de la materialización de la RIC en creación de empleo: cómo hay que regularizar los incumplimientos que puedan producirse, en un contexto de relativa incertidumbre en el que el mantenimiento de las plantillas durante varios años no puede ni mucho menos reputarse como seguro. La duda principal se centra en si cualquier descenso del nivel de empleo en cualquier momento del periodo trienal o quinquenal de mantenimiento supone un incumplimiento que obligará al empresario a regularizar en ese momento, o si por el contrario debe esperarse a que concluya el periodo trienal o quinquenal para ver si globalmente en ese periodo ha habido un descenso sobre el nivel de empleo de referencia. Y en este último caso, si se regularizaría toda la RIC dotada cualquiera que fuese el grado de incumplimiento, o si por el contrario podría acometerse una regularización proporcional al empleo destruido. Varios son los puntos que precisan de aclaración en esta materia, pero parece que señaladamente del tratamiento de la regularización en caso de incumplimiento por parte de la Inspección de Tributospuede depender en gran medida que los empresarios canarios se decidan a invertir la reserva en creación de empleo y correlativamente que esta nueva modalidad de uso de la RIC contribuya de manera apreciable a la lucha contra el desempleo en nuestras islas. No debería desaprovecharse esta oportunidaden una coyuntura económica favorable como la actual”.

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Miembro de: Economistas - Consejo General     Empresa colaboradora con convenio: Canarlab

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